
Cala Fustam
Sobre esta cala
Bienvenido a uno de los secretos mejor guardados de nuestra querida isla. Como guía local, he recorrido innumerables veces la costa menorquina, pero puedo asegurarte que pocas playas transmiten la paz absoluta que se respira en Cala Fustam. Situada en el municipio de Ferreries, esta recóndita cala virgen de arena blanca y aguas intensamente turquesas representa la esencia más pura y salvaje del sur de Menorca. En un mundo donde la masificación turística a menudo resta encanto a los destinos, Cala Fustam importa, y mucho, precisamente por su aislamiento extremo. Es el refugio perfecto para los viajeros que buscan huir del bullicio de calas más célebres. Aquí no encontrarás multitudes ni ruidos artificiales; solo el murmullo de las olas, la brisa entre los árboles y la inmensidad del mar Mediterráneo frente a ti. Es el destino definitivo para quienes consideran que el esfuerzo de alcanzar un lugar inaccesible es parte integral de la experiencia y la recompensa. El paisaje de Cala Fustam es un auténtico espectáculo visual que queda grabado en la memoria. Se trata de una entrada de mar muy recogida, con una modesta pero bellísima porción de arena fina de apenas veinticinco metros de ancho. Está completamente abrazada por acantilados de piedra caliza de altura media, característicos de esta vertiente de la isla, que caen hacia el mar coronados por un tupido bosque de pinos frondosos. Estos árboles llegan prácticamente hasta la misma arena, ofreciendo zonas de sombra natural que son un verdadero regalo durante los meses más calurosos del verano. El contraste cromático es fascinante: el verde oscuro de los pinares choca con la roca calcárea, la arena inmaculada y el agua de un azul cian que parece iluminada desde el fondo marino. Además, este paraje está protegido bajo la figura de Área Natural de Especial Interés, lo que garantiza su preservación frente a cualquier tipo de desarrollo humano. Es muy habitual encontrar en la orilla montículos de hojas secas que no son simples algas, sino restos de Posidonia oceánica, una planta marina endémica del Mediterráneo que resulta crucial para mantener la asombrosa transparencia y salud de estas aguas. A nivel histórico y anecdótico, Cala Fustam es conocida entre los menorquines como la hermana pequeña de la vecina Cala Escorxada. Durante siglos, todo este tramo de la costa sur fue un territorio salvaje y a menudo hostil, vigilado por centinelas a caballo que recorrían senderos ancestrales para alertar sobre la presencia de piratas berberiscos y escuadras enemigas. Aunque el histórico y popular sendero del litoral menorquín vertebra gran parte de la isla, el acceso directo a la misma orilla de Fustam implica adentrarse por antiguos caminos de leñadores, contrabandistas y pescadores que serpentean entre los peñascos. Una curiosidad de este rincón es que, al ser tan estrecha y apartada, suele ser ignorada por la mayoría de los excursionistas que, tras caminar más de una hora, prefieren asentar su campamento base en la algo más amplia Cala Escorxada. Esto convierte a Cala Fustam en un rincón sumamente solitario, un premio oculto para quienes valoran verdaderamente el silencio. Aquí el tiempo parece haberse detenido, conservando exactamente el mismo aspecto salvaje e inalterado que contemplaron los antiguos pobladores hace centenares de años. Una vez que extiendes tu toalla en esta pequeña joya escondida, las opciones se centran puramente en la desconexión y el contacto íntimo con la naturaleza. Es un lugar idílico y muy frecuentado para la práctica del naturismo, ya que su aislamiento y la poca afluencia de visitantes garantizan un nivel de privacidad que difícilmente se encuentra en otras playas de la costa meridional. Sin embargo, la actividad estrella en Cala Fustam es, sin lugar a dudas, el buceo de superficie o esnórquel. Los flancos rocosos de la cala y sus fondos mixtos, donde se alternan de forma mágica parches de arena blanca con extensas praderas de Posidonia y grandes bloques de piedra, crean un ecosistema submarino riquísimo. Si te sumerges con tus gafas, podrás observar con una visibilidad extraordinaria bancos de sargos, doncellas, coloridas doradas y, si prestas atención, algún pulpo camuflado entre las grietas. Es un escenario de ensueño para los aficionados a la fotografía subacuática. Por supuesto, el entorno también invita a la relajación absoluta: leer un libro bajo la copa de un pino, meditar escuchando la suave brisa o simplemente echarse a flotar en sus aguas, dejando que la tranquilidad del lugar te renueve por completo. Llegar a Cala Fustam exige voluntad, esfuerzo y un buen espíritu aventurero, pues su acceso por tierra está considerado uno de los más largos y exigentes de la zona sur. Existen dos rutas principales a pie para los senderistas. La primera opción es partir desde el este, dejando el vehículo en el aparcamiento de Santo Tomás o junto a la vecina playa de Binigaus. Desde allí, el sendero costero te obligará a caminar durante aproximadamente una hora o una hora y cuarto, sorteando tramos rocosos, desniveles puntuales y áreas bastante expuestas al sol abrasador. La segunda alternativa es llegar desde el oeste, comenzando la caminata en Cala Mitjana y atravesando primero la preciosa Cala Trebalúger, una ruta de longitud y exigencia física muy similares. En ambos casos, estarás recorriendo senderos agrestes que requieren buen estado de forma. Sin embargo, existe una vía alternativa mucho más cómoda que es la favorita de muchos visitantes: el acceso por mar. Alquilar una pequeña embarcación, reservar una excursión guiada o utilizar los servicios de barco taxi que operan desde la cercana Cala Galdana es una opción excelente. Llegar navegando permite admirar la majestuosidad de los altos acantilados desde una perspectiva única y fondear directamente en este paraíso sin el desgaste de la caminata. Como experto conocedor del terreno, debo ser extremadamente claro y sincero en este punto: en Cala Fustam no hay absolutamente ningún tipo de servicio. La civilización queda muy atrás y la playa es cien por cien virgen. No encontrarás chiringuitos, ni restaurantes donde comprar agua, ni servicio de alquiler de hamacas o sombrillas, ni socorristas velando por los bañistas, ni baños públicos, ni siquiera papeleras. Los núcleos urbanos con servicios más cercanos son la urbanización de Santo Tomás y la zona turística de Cala Galdana, ambas situadas a muchos kilómetros de distancia. Esto significa que debes ser completamente autosuficiente y aplicar la regla de oro de todo buen excursionista: lleva contigo en la mochila todo lo que vayas a necesitar durante tu estancia y, lo más importante y vital para la conservación de la isla, llévate toda tu basura de vuelta contigo al marcharte. Mantener el entorno impoluto es responsabilidad individual de cada visitante. Para que tu excursión a Cala Fustam sea un éxito rotundo, la planificación meticulosa es un factor determinante. Si decides ir a pie, calza unas buenas zapatillas de deporte o calzado específico de senderismo; intentar hacer esta larga ruta sobre piedras y desniveles en chanclas es casi una garantía de sufrir rozaduras o torceduras. Carga tu mochila de forma generosa con abundante agua, calculando un mínimo de dos litros por persona, además de llevar comida energética, protector solar, gafas de sol y algo para cubrirte la cabeza. En cuanto a la climatología, el detalle más importante en Menorca es siempre la dirección del viento. Antes de salir de tu alojamiento, comprueba la previsión meteorológica y asegúrate de visitar la cala únicamente cuando sople viento del norte, conocido localmente como tramontana, o cuando haya calma absoluta. Si ese día sopla viento del sur, el mar estará agitado, el agua perderá su característica transparencia turquesa y es muy probable que el oleaje arrastre medusas hacia la orilla. La mejor época del año para disfrutar de este rincón es a finales de primavera o principios de otoño, especialmente en los meses de junio y septiembre, cuando el calor da un ligero respiro. Si tus vacaciones coinciden con el pico del verano en julio o agosto, te recomiendo encarecidamente iniciar la caminata a primerísima hora de la mañana para evitar los golpes de calor, o bien emprender la ruta a media tarde. Siguiendo estos consejos prácticos, te aseguro que la visita a Cala Fustam se convertirá en uno de los momentos más puros, auténticos y memorables de todo tu viaje por Menorca.
Características
ANEI (Área Natural de Especial Interés) de la Costa Sur de Menorca
Entorno natural
- Tipo de fondo
- Arena blanca fina y zonas de posidonia en los laterales
- Longitud
- 25 m
- Anchura
- 40 m
- Oleaje
- Bajo (Aguas muy tranquilas)
- Apta para niños
- No
- Sombra natural
- Sí
- Naturismo
- Sí
- Mascotas
- No
- Ambiente
- Salvaje, solitaria y natural
- Masificación
- Baja
Acceso y movilidad
- Distancia a pie
- 3900 m
- Tiempo de caminata
- 55 min
- Dificultad del camino
- Media-Alta
- Detalles del camino
- Acceso a través del Camí de Cavalls desde el parking de Binigaus (Santo Tomás) o desde Cala Galdana. El sendero presenta desniveles, tramos de roca suelta y escasa sombra durante el trayecto.
- Acc. reducida
- No
- Detalles accesibilidad
- No accesible para sillas de ruedas o personas con movilidad reducida debido a la irregularidad y longitud del sendero.
- Acceso en barco
- Sí
- Fondeo permitido
- Sí
- Camí de Cavalls
- Sí
- Tramo Camí de Cavalls
- Etapa 14: Cala Galdana - Sant Tomàs
- Desde Maó (coche)
- 30.5 km
- Desde Ciutadella (coche)
- 26.5 km
Parking
- Parking
- No
- De pago
- No
- Precio
- Aparcamiento gratuito disponible en la urbanización de Santo Tomás.
- Plazas
- 0 plazas
Aparcamiento de la Playa de Binigaus — 3.8 km
Transporte público
- Líneas TIB
- L54 (Ferreries-Sant Tomàs), L55 (Maó-Sant Tomàs), L71 (Ciutadella-Sant Tomàs)
- Frecuencia
- Cada 30-45 minutos en temporada alta
- Distancia parada
- 4200 m
Seguridad
- Socorrismo
- No
- Primeros auxilios
- No existen servicios médicos en la playa; el puesto de socorro más cercano está en Sant Tomàs.
Servicios
- Chiringuito
- No
- Duchas
- No
- Baños
- No
- Agua potable
- No
- Cobertura móvil
- Limitada o inexistente
No disponible. No hay servicios comerciales.
Alrededores
Restaurantes cercanos
- Restaurante Es Bruc (Sant Tomàs) — 4.1 km
- Restaurante Es Pins (Santo Tomás) — 4.3 km
Calas cercanas
- Cala Escorxada — 600 m
- Cala Trebalúger — 1.8 km
- Playa de Binigaus — 3.1 km
- Cala Mitjana — 3.5 km
Alquiler kayak/paddle
- Santo Tomás (Alquiler de kayaks y motoras) — 4.0 km
Mejor momento para visitar
- Mejor época
- De mayo a octubre, especialmente cuando sopla viento de Tramontana (Norte).
- Mejor hora del día
- Mañana temprana para evitar el calor durante la caminata.
Ubicación
También en Ferreries
Cala en Pere
Remota cala de difícil acceso situada entre Trebalúger y Cala Fustam.

Cala Mitjaneta
Diminuta y paradisíaca cala virgen de arena blanca y aguas turquesas situada junto a Cala Mitjana.
Cala des Morts (Ferreries)
Espectacular y diminuta cala de aguas turquesas cerca de Cala Mitjana.

