
Cala Macarelleta
Sobre esta cala
Bienvenido a uno de los rincones más mágicos, fotografiados y deseados del Mediterráneo. Si alguna vez has soñado con el paraíso terrenal, es muy probable que su imagen se asemeje asombrosamente a Cala Macarelleta. Ubicada en el término municipal de Ciutadella, en la costa sur de Menorca, esta joya está catalogada como cala virgen y es mundialmente conocida por ser la hermana pequeña y más salvaje de la famosa Cala Macarella. Sin embargo, Macarelleta no vive a la sombra de su hermana mayor; brilla con luz propia. Es el refugio ideal para quienes buscan una conexión íntima con la naturaleza, un ambiente de tranquilidad y una de las postales más inolvidables de las Islas Baleares. Su importancia radica precisamente en su estado de conservación y en su capacidad de representar la esencia pura de la isla: un rincón protegido que resiste estoico al paso del tiempo y al desarrollo urbanístico. El entorno natural y el paisaje que envuelven a Cala Macarelleta conforman un auténtico santuario visual. Al acercarte por el sendero, lo primero que te robará el aliento es el contraste cromático. Sus aguas presentan un azul turquesa tan intenso y transparente que los barcos fondeados en la bahía parecen flotar en el aire. Esta claridad hipnótica es un regalo de la posidonia oceánica, la planta marina protegida que filtra y oxigena el agua del mar Balear. La cala está flanqueada por imponentes acantilados de roca caliza, esculpidos durante milenios por el viento y el mar. Estas paredes verticales están tapizadas de un denso pinar mediterráneo cuyas ramas, en un capricho de la naturaleza, casi acarician la superficie del mar. La arena de Macarelleta es excepcionalmente fina y de un blanco inmaculado, sostenida por un delicado sistema dunar en su parte posterior que sirve de hogar a flora endémica de la isla. Todo el conjunto se encuentra dentro de un Área Natural de Especial Interés, garantizando que el ecosistema se mantenga inalterado. Sumergirse en la historia y las curiosidades de Cala Macarelleta es descubrir la otra cara de Menorca. Durante las décadas de los sesenta y setenta, antes de la eclosión del turismo, esta diminuta playa se convirtió en un santuario secreto para el movimiento hippie y los viajeros bohemios que llegaban a las Baleares buscando libertad. Fruto de ese espíritu libre, Macarelleta se consolidó, y sigue siéndolo hoy en día, como una de las calas de referencia para la práctica del nudismo y el naturismo en la isla. Aunque actualmente la playa es de uso mixto y conviven bañistas con y sin bañador con total naturalidad, el ambiente tolerante perdura. Otra curiosidad fascinante es la propia geología del lugar: en los acantilados que la rodean se esconden pequeñas cuevas que antaño sirvieron de refugio a pescadores locales y, según cuentan las viejas leyendas, incluso a contrabandistas que aprovechaban el difícil acceso por tierra para esconder mercancías llegadas por mar. Además, el hecho de que hoy podamos disfrutarla virgen se debe a la histórica movilización ciudadana menorquina que paralizó los intentos de urbanizar este tramo de la costa sur. A pesar de su tamaño reducido, las opciones sobre qué ver y hacer allí son inmensas para los amantes de la actividad al aire libre. La experiencia estrella es el snorkel. La visibilidad bajo el agua es extraordinaria, lo que permite explorar los bordes rocosos de los acantilados donde se congrega una rica fauna marina, desde bancos de sargos y doradas hasta estrellas de mar camufladas entre las praderas de posidonia. Si eres un nadador con experiencia, resulta muy atractivo cubrir a nado la distancia que separa Macarelleta de su hermana mayor, bordeando el peñón calcáreo que las divide. Para los amantes del senderismo, Macarelleta es un punto de paso clave del histórico Camí de Cavalls, el sendero ancestral que da la vuelta a toda la isla. Ascender a los miradores naturales situados en lo alto de los acantilados te regalará la mejor panorámica para tus recuerdos, una vista de pájaro donde el turquesa deslumbrante del agua choca con el verde denso de los pinos. Respecto a cómo llegar y su acceso, es vital estar bien informado, ya que la protección del entorno ha obligado a regular la entrada de forma estricta. Para poner un pie en Macarelleta, el paso previo obligado es llegar a Cala Macarella y, desde allí, caminar entre diez y quince minutos por un precioso sendero tallado en el acantilado, rodeado de pinos y con vistas vertiginosas. Durante la temporada alta, generalmente desde junio hasta finales de septiembre, el acceso en vehículo privado al aparcamiento de Macarella está completamente cerrado para evitar la masificación. En estos meses estivales, la única manera de llegar cómodamente es tomando un autobús lanzadera que parte desde Ciutadella, cuyos billetes es muy recomendable reservar con antelación por internet. Fuera de la temporada de verano, de octubre a mayo, sí es posible llegar en coche por el pintoresco Camino de Sant Joan de Missa hasta el aparcamiento. Los más aventureros también pueden optar por llegar caminando desde la urbanización de Cala Galdana, en un trayecto de aproximadamente cuarenta minutos a través de bosques por el Camí de Cavalls. Al ser una cala estrictamente virgen, Cala Macarelleta no cuenta con ningún tipo de servicio en su arena. No encontrarás socorristas, ni duchas, ni alquiler de hamacas o sombrillas, ni chiringuitos, lo que garantiza esa ansiada desconexión y su atmósfera pura. Sin embargo, no estás aislado de la civilización. A tan solo esos diez minutos a pie de distancia, en la vecina Cala Macarella, encontrarás baños públicos y el mítico Chiringuito Susy, un clásico menorquín a la sombra de los pinos donde es posible refrescarse con una bebida fría, comer algo rápido o simplemente refugiarse del sol en las horas centrales del día. Esta cercanía te permite disfrutar del lado más indómito en Macarelleta teniendo un apoyo logístico a un corto paseo. Para que tu experiencia sea perfecta, es imprescindible seguir algunos consejos prácticos. La mejor época para visitarla, si tienes flexibilidad en tu calendario, son los meses de mayo, junio, septiembre y octubre. Durante estas semanas, el agua mantiene una temperatura agradable, pero te librarás de las grandes aglomeraciones de julio y agosto. Si viajas en plena temporada alta, la mejor hora para llegar es temprano por la mañana, tomando el primer autobús, o ya a última hora de la tarde, cuando la multitud se retira y la luz dorada baña los acantilados. Otro consejo fundamental para cualquier cala del sur de Menorca es vigilar el viento: visita Macarelleta los días en los que sople viento del norte, conocido localmente como Tramontana. Al estar orientada al sur, la playa quedará totalmente resguardada y el mar parecerá una auténtica piscina. Por último, recuerda que visitas un frágil paraíso protegido. Lleva contigo agua abundante, bolsas para recoger toda tu basura, utiliza protectores solares que no dañen el fondo marino y respeta estrictamente las zonas delimitadas del sistema dunar para preservar este tesoro para las generaciones futuras.
Características
Galería

Entorno natural
- Tipo de fondo
- Arena
- Ambiente
- Tranquila
- Masificación
- Alta
Mejor momento para visitar
- Mejor época
- Septiembre
Ubicación
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Cala Macarella
Una de las calas más fotografiadas de Menorca, de arena fina y aguas turquesas protegidas por acantilados.

Cala Pilar
Playa virgen de arenas rojas y aguas cristalinas en la costa norte de Menorca.

Cala de Llevant
La playa principal y más extensa de la bahía de Algaiarens.


